Guía paso a paso
FLAC, MP3, AAC… ¿qué formato de audio elegir?
FLAC, MP3, AAC, OPUS, OGG, WAV, AIFF… una sopa de letras que paraliza. Pero detrás hay solo dos familias y una regla simple. En 5 minutos sabes cuál usar para cada cosa — y dejas de dudar para siempre.
Primero, la única división que importa
Olvida las siglas por un segundo. Solo hay dos tipos de audio:
- Sin pérdida (FLAC, WAV, AIFF, ALAC): copia exacta del original. No se botó nada. Pesa más.
- Con pérdida (MP3, AAC, OPUS, OGG): se tiró información que el oído casi no nota, para que pese mucho menos. No se puede recuperar.
Todo lo demás es elegir dentro de esas dos familias según para qué.
Para archivar: FLAC
Tu colección madre va en FLAC: es sin pérdida (copia perfecta) pero comprimido, así que pesa bastante menos que un WAV crudo. Es el estándar de quien se toma su biblioteca en serio. Aquí guardas lo bueno, para siempre.
Para el celular o el DAP: AAC u OPUS (mejor que MP3)
Si el espacio importa, conviertes a un formato con pérdida. Pero ojo: al mismo peso, AAC y OPUS suenan mejor que MP3 (son más modernos y eficientes). MP3 sigue siendo el más compatible, pero si tu equipo los acepta, AAC/OPUS rinden más. Y siempre conviertes desde tu FLAC, nunca al revés.
WAV y AIFF: úsalos con criterio
Son sin pérdida, pero sin comprimir — pesan el doble que un FLAC para la misma calidad. Sirven para editar o grabar, no para archivar una biblioteca grande (te comen el disco sin darte nada extra).
La regla de oro (y el atajo)
Archiva en FLAC, lleva en lossy. Guardas tus masters en FLAC, y sacas copias livianas (AAC/OPUS) para el teléfono cuando las necesitas — sin tocar el original.
¿El problema? Convertir media biblioteca, en lote, al formato justo para cada dispositivo. Yo lo hago en HIFILAT: lee todos esos formatos y convierte a los 6 principales (MP3, AAC, OPUS, OGG, FLAC, WAV) de una, sin tocar tus originales. Si quieres ese atajo, lo consigues acá. Sigamos.
Y se acabaron las dudas
FLAC para guardar, lossy para llevar, WAV solo para editar. Con esa brújula ya no te pierdes en las siglas — eliges con criterio y tu biblioteca queda como tiene que estar.
Esa es toda la teoría que necesitas. Aplicarla a mano da lata; la herramienta que lee y convierte todo en lote lo hace en minutos — si quieres probarla con tu música, son 50 canciones gratis antes de decidir.